IEDR: 65 AÑOS DE TRADICION HISTORICA, SOCIAL, CULTURAL Y
DE FORMACION TECNICA AGROPECUARIA AL SERVICIO DE LA
COMUNIDAD
Hoy educar es un acto de fe en el futuro. Creer que siempre es posible construir un futuro mejor, es lo que constituye el
incomparable poder de los educadores, padres de familia y estudiantes en la sociedad. Formar ciudadanos para la
paz, la convivencia civilizada, la tolerancia, la participación ciudadana, la solidaridad y el respeto a la vida digna; que
con criterios de “ser” trascendental pueda plantear nuevos escenarios futuros, en su relación hombre naturaleza, es
decir protegiendo la naturaleza y el medio ambiente, en defensa de la madre tierra es para la Institución Educativa de
Desarrollo Rural de La Unión Nariño el fundamento mismo de la formación integral.
Hace más de medio siglo, en Colombia comenzaron a ser puestas en práctica iniciativas formales de algunas instituciones
de educación secundaria orientadas a la enseñanza de la producción agropecuaria. Algunas de ellas fueron las de
escuelas vocacionales agropecuarias, concentraciones de desarrollo rural, institutos técnicos agrícolas, granjas escolares,
o simplemente centros educativos en el sector rural que ofrecen formación complementaria en prácticas de la producción
agropecuaria. En este periodo hemos construido una realidad académica y una institución educativa, vigente,
moderna, que observa con optimismo los desafíos del futuro y asume con responsabilidad, creatividad y versatilidad
las responsabilidades del hoy y del mañana.
Hemos programado una nutrida agenda de actividades para conmemorar este sesenta y cinco aniversario, en su
desarrollo tendremos oportunidades de conversar e intercambiar opiniones y proyectos relacionados con nuestros
logros y nuevos desafíos en la IEDR. Hoy la responsabilidad para los que estamos en este momento histórico
es defenderla, renovándola y proyectándola a través de un quehacer institucional de calidad, pertinente y e ciente
en su acción educativa, en la generación de nuevo conocimiento y en la proyección social y cultural.
El transcurrir institucional ha tenido altos y bajos y hemos enfrentado momentos difíciles y críticos que hemos
sabido superar gracias a nuestras fortalezas humanas e intelectuales, las cuales han posibilitado que por sobre
cualquier diferencia, predomine el interés, la vocación y el compromiso comunitario por constituir efectivamente la
institución que hoy somos y que nos enorgullece. Para una institución como la nuestra el desafío ha sido doble.
Hemos tenido que mantener y proteger la misión, fundamentos y principios propios de una verdadera institución
pública y estatal y a su vez innovar en estilos y procedimientos para estar acorde a las exigencias de los tiempos actuales
y tener resultados que nos han permitido preservar la vigencia de nuestros principios y ubicarnos en el sitial que
hoy día tenemos.
Somos y constituimos una comunidad de personas, que trabajamos para personas. El tener conciencia de
esta característica nos hace valorar el capital humano como el patrimonio más importante de la
institución, por esta razón reconocemos la importancia que ha tenido el con gurar y consolidar un clima de
trabajo sustentado en el respeto recíproco, en la práctica de la tolerancia y en la convicción más profunda de la libertad.
El complejo escenario social y cultural que vivimos, la transformación diaria y permanente del
conocimiento y su vigencia nos indica que debemos innovar permanentemente en nuestra acción. En este ámbito
la formación por competencias será uno de los nuevos desafíos que comprometerá a docentes y a estudiantes para
asumir y practicar estas formas de aprendizaje. Felicito en esta oportunidad a todos los equipos docentes que han
mantenido la adecuada formación de nuestros alumnos y que estoy seguro asumirán los nuevos desafíos con creatividad
y compromiso.
Somos la principal alternativa de formación técnica y humana para cientos de jóvenes de nuestra región y del sur del
país que buscan en nosotros las respuestas necesarias y las acciones pertinentes que les aseguren una formación
de calidad y los conviertan en actores sociales con adecuadas competencias para asumir los desafíos de su vida
futura. Ellos, año a año llegan a innovar y a oxigenar nuestra vida académica, son y constituyen la llamada del futuro,
a esa llamada debemos responder responsablemente, con creatividad y calidad. Tenemos y contamos con las
capacidades y potencialidades intelectuales para lograrlo. Les invito a renovar el compromiso con esta tarea sin
tiempo, celebrando nuestro 65 aniversario con alegría y entusiasmo para perseverar en la construcción de nuestra IEDR
cada día más grande, más plena y mejor.
En de nitiva, gracias a todos quienes han hecho posible desde sus orígenes a la IEDR de hoy, y a quienes se han sumado
al desafío de hacer de la IEDR del mañana una Institución que se destaque por su excelencia y vocación de servicio en el
horizonte del bien común de nuestra región y patria.
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